El elevado
número de cadáveres y las circunstancias de muerte en los desastres masivos,
conlleva a que el rigor mortis no permita el acceso adecuado a la cavidad
bucal, por lo que estará indicada la remoción de los maxilares, mediante la
necropsia bucal.
La aplicación
de esta técnica posibilita no solo el no dañar a los dientes y las
restauraciones con manipulaciones forzadas, sino además, una mejor
visualización para el examen forense, poder observar los huesos del maxilar
superior y mandíbula después de la eliminación de los tejidos blandos y que sea
más fácil el estudio radiográfico. Para determinar la edad en niños o adultos
la necropsia incluirá las extracciones de dientes y folículos para así analizar
directamente el grado de clasificación en que se encuentran.

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